lunes, 24 de octubre de 2011

Blenheim allá vamos. Jueves 22 de Septiembre.

   Ya tomada la decisión de mover nuestros puercos de esta ciudad (Tauranga), la recepcionista nos ayudó con la compra de los pasajes y la reserva para un hostel en Wellington, que es la última ciudad de la isla norte antes de cruzar en ferri lógicamente hacia la isla sur, nos pasa los tickets y nos dice algo en inglés y me  causa mucha gracia a lo que babi me pregunta… ¿De qué te ríes?, YO: es que le escuché que son nueve horas de viaje jajaja, Babi: eso es lo que dijo, YO : watafaka!!!!!!.

Nos tomó por sorpresa ya que no teníamos claro antes de tomar esta magnífica iniciativa (en ese momento nos sentíamos brillantes) de que el bus se demoraría tanto, así que partí corriendo a comprarme un plumón para hacerme nuevamente la raya del culo para cuando llegáramos a Wellington. En la tarde dejamos todo listo para partir en la mañana temprano, ya que a las 7 am debíamos estar en la parada del bus que quedaba a unas 8 cuadras de distancia. (Esa noche soñé que viajaba en bus).

Ya en la mañana nos levantamos con babi y en una especie de reto personal o quizá quería batir mi propio record, me puse los mismos pantalones que llevaba puestos desde mi llegada a NZ… es más, ni me bañé como protesta silenciosa pero olorosa por las 9 horas que me esperaban en el bus desgraciado y  si yo no iba a estar cómodo pensé, ¿porque la gente a mi alrededor debiese estarlo?…. Creo que babi pensó lo mismo que yo porque se levantó y por su cara no corrió una sola gota de agua. Cargué mi cruz y nos fuimos al paradero hacia nuestra nueva aventura.

Calculando la distancia, una velocidad estándar de 100 km/h, viento sur oeste, y condiciones climáticas normales, el viaje hasta Wellington debiese demorar no más de 5 horas, pero si a esto le sumamos que el bus se detiene en todos y cada uno de los pueblos absolutamente olvidados por la humanidad, las 9 horas me calzan a la perfección.

Al llegar al terminal me levanté de mi asiento corriendo y repartiendo codazos al que se interpusiera en mi camino, lo único que quería era sentir que tenía piernas nuevamente. Salimos de la estación, y fuimos directo a un restaurante naturista… nos clavamos 2 hamburguesas mega big mac big y navegamos por internet para encontrar el susodicho hostel. Lo único que se interponía entre este y nosotros era el más completo y absoluto desconocimiento de donde se encontraban geográficamente nuestras nalgas (traducción: estábamos perdidos). Babi y yo sufrimos una especie de retardo mental que nos impide escribir direcciones y seguir instrucciones, por lo que decidimos llamar por teléfono a la línea gratuita (dulce palabra no?... gratuito), nos dieron las indicaciones y para nuestra agradable sorpresa estábamos literalmente al lado.

El hostel bastante cool, unos 6 pisos, restaurante, sala de juegos, bar y otras voludeses más que para variar nunca  usamos. Subimos a la habitación (compartida lógicamente) pero para nuestra grata sorpresa la cama disponible aparte de la de nosotros no había sido tomada, por lo que cruzamos los dedos mirando al cielo con cara de sufrimiento para que a ningún tarado se le ocurriera usarla. Nos pegamos una ducha (creo que la más necesaria de nuestras vidas), y al bajar a la recepción compramos los tickets para el ferri al otro día (nuevamente a las 7 am) y salimos a recorrer un poco la ciudad…

Wellington, de lo que he visto durante estos últimos días es una ciudad relativamente grande, relativamente linda y relativamente relativa (creo que me falta la versión de día, y más descansado creo yo). En la avenida principal tiene miles de pubs y restaurantes que obviamente no asomamos siquiera nuestras narices, ya que lo primordial era ahorrar hasta poder establecernos, nada de vive la vida loca ni pelotudeces similares no no no… (Créanme que las ganas no faltaban he!). Comimos en un restorante  árabe y recorrimos por un rato más la ciudad antes de volver al hostel y envolvernos en el misterioso mundo de los sueños.

A la mañana siguiente salimos temprano con dirección al terminal de ferries que estaba  frente al hostal, lo que nos puso estratosféricamente contentos en ese minuto, ya que implicaba con ello minimizar el sufrimiento del transporte de carga pesada, sobre todo nuestro cuerpo. Dejamos nuestras maletas en el área de embarque, muy parecido al momento de embarcarte en avión y esperamos aproximadamente una hora para subir, lo cual le dio tiempo a babi para sacar algunas fotos y a mí para practicar las caras pelotudas que pongo en cada una de ellas.

Estando en la cubierta del ferrie en altamar a toda máquina rumbo a lo absolutamente desconocido, con la mente en blanco, el viento en la cara, las orejas echadas hacia atrás y la lengua al lado cual perro asomado en la ventana del auto… la sensación de libertad y bienestar fue absolutamente indescriptible. Fue como un segundo respiro al sentirse vivo nuevamente y pensar que no había un mejor lugar en el mundo que estar en ese momento y en ese lugar.

Arribamos a Picton a eso de las 11 am. Una ciudad pequeña pero realmente linda. Agarramos el primer bus que se nos topó en el camino y veinte minutos después… WELCOME TO BLENHEIM!!!!

El compadre que nos recibiría en su casa estaba en el trabajo y debíamos esperar por algunas horas para llegar, por lo que sabiamente decidimos que era hora de alimentar nuestros tonificados cuerpos y así pasaría el tiempo más veloz…. 30 minutos más tarde estábamos desocupados en la mitad de una plaza a  la 1 de la tarde y teníamos que hacer hora hasta eso de las 4, decidimos recorrer la ciudad para que pasara el tiempo…. 20 minutos después ya habiéndola recorrido completamente (se imaginan que big city no!) decidimos que lo mejor era apoyar nuestros  traseros de una vez por todas y esperar y esperar y esperar y esperar (infinito periódico).

Llegada la ya anhelada hora de juntamos con él para ir a su casa a instalarnos, conocimos a su mujer, una neozelandesa de unos 30 años y su hijo de unos 2 años de edad y caminamos juntos hacia su hogar. Aparte de nosotros como huéspedes, vivían otros dos chilenos que al principio no conocimos mucho, ya que trabajaban de noche en una fábrica cercana dedicada a la producción de choritos (o shoritos como prefieren algunos). Instalamos nuestras cosas en la habitación (bastante cómoda y con wifi gratis!!), mandamos un millón de textos a los contractor de trabajo que nos dieron,  y a esperar…  acá en NZ todo se maneja por texto, ya que es mucho más barato.

Pasaron los días y como que esperar no dio mucho resultado porque no pasaba nada de nada. La temporada en el trabajo en las viñas al parecer se estaba muriendo así que fuimos a postular a la fábrica de choritos juntos a los amigos chilenos que vivían con nosotros, pero tampoco prosperó mucho esa iniciativa.

(Cuando releo lo que voy escribiendo, pareciera que ha pasado mucho tiempo no?, pero la verdad hasta esta parte solo van 7 u 8 días).

Un día nos llega un mensaje de una amiga de Bárbara de Chile que estaba en esta ciudad con su novio invitándonos a comer pasta en la casa donde se estaban quedando, nos pasan a buscar, compramos unas cervezas y nos fuimos para allá. Ellos eran una pareja joven, que vinieron a NZ en las mismas que nosotros (working holiday), pero ellos ya estaban casi finalizando su viaje y partiendo para Asia, así que compartieron su experiencia en este país, algunos datos de supervivencia y por sobre todo una palabra que me quedó grabada de él…. ENJOY, creo que fue de lo más importante que rescaté de esa velada, aprender a disfrutar ya que un año pasa mega flash y es nuestro año, hay que disfrutarlo a full!. Quedamos invitados al otro día a ver el partido de los All Blacks con otros chilenos más que estaban en este pueblo.

Al otro día, cuando estábamos  comprando en el supermercado (alcohol obviamente) para ver el partido, me topo con un cartel fuera del supermercado de un argentino que vendía su auto, un subaru station del noventaipico, le texteo y me responde inmediatamente, le doy las coordenadas para juntarnos en la casa donde íbamos a carretear para que veamos el auto. Al llegar el tipo, como que ya el auto me tincó de inmediato, fue como un amor a primera vista, lo manejé (como el orto ya era mi primera vez manejando sentado en el lado derecho) y todo bien,  solo tenía el detalle no menor de no se qué correa que se cambia cada 100.000 km, y este detalle acá en NZ sale app unos 700 a 1000 dólares el solo hecho de cambiarla (no menor no?), con babi nos dimos vuelta dándole la espalda al argentino para planear la estrategia de compra hablando megaultrabajo mientras el argento trataba de escuchar…  nos dimos vuelta y entre risa y cara de seriedad le ofrecimos 800 dólares (nos sentíamos unos desgraciados ya que el auto salía 1600), el tipo se sienta, piensa un largo rato, luego va hacia el auto le habla unas cosas, lo besa y con cara de derrota nos dice 900? babi y yo nos miramos con una sonrisa cómplice diabólica mientras nos frotábamos las manos y le dijimos al unísono…  TRATO HECHO DUDE!

En Chile diferentes factores influyeron para que nunca tuviese auto.

Primero: Al cumplir la mayoría de edad entré a la universidad, con lo cual vendí mi alma y la de mis viejos para pagarla.

Segundo: Saliendo de la U, en  mi primer trabajo ganaba un sueldo inferior al promedio per cápita de Etiopia, Angola o Haití.

Tercero: Luego en Santiago teniendo la capacidad, vivía literalmente al lado de mi trabajo por lo cual no tenía sentido alguno la compra del mismo.

Esa noche disfrutamos del carrete a lo chileno, ese con regetón bien fuerte, harto copete, mil personas y todos amigos, mil anécdotas de viajes, peleas de faldas, dos muertos y un herido.

Al día siguiente ya con transporte, todo el ánimo del mundo y la aventura por delante, tomamos la decisión de que si no íbamos a trabajar aun, por lo menos haríamos lo otro por lo cual vinimos a este país…. ROBAR!!!! Ahh no perdón, mejorar nuestro paupérrimo inglés (con paupérrimo estoy siendo realmente generoso con yo) por lo cual agarramos una página en internet llamada HELPEX en la cual pones tus datos, tus características, mientes como enfermo vendiéndote como que eres más bueno que Lasie con bozal entre otro sin fin de cosas y te contactas con familias de Nueva Zelanda para trabajar con ellos unas pocas horas a la semana a cambio de comida, techo, hablar inglés todo el día  y la experiencia kiwi al 100%. A las 2 horas ya teníamos 3 familias que nos habían contactado para que viviésemos con ella, una en Blenheim, que competía en estas cosas gringas de jardinería y otras voludeces similares y requería ayuda en ello, otra que quedaba al carajo en la west coast y tenían una farm y por último, una familia en Nelson que consistía en una madre profesora de drama (teatro), su hija de 20 años (media vaga), un perro viejo y un padre que había sufrido un derrame cerebral por lo cual requerían ayuda  en su invernadero….

Como babi tiene corazón de abuelita obviamente elegimos la familia de Nelson. Bueno, también influyó en la decisión que tuvieran un perro, porque babi tiene una adicción contagiosa con ellos (nosotros los llamamos amigos), los contactamos y al día siguiente nos esperaban unas dos horas de viaje para juntarnos con nuestra nueva familia adoptiva…

jueves, 13 de octubre de 2011

Perdidos en el Espacio. 18 de septiembre.

            Cuando ya era hora de ir a tomar el bus que nos llevaría hacia Tauranga desde Auckland, partimos con babi a buscar las maletas que habíamos dejado en la estación de trenes del centro de la ciudad, ya que ahí tienen una especie de closet electrónicos donde pagas por dejar tus maletas dentro por algunas horas (o meses que se yo). La cosa es que nos sentíamos megaultraligeros sin tanta carga encima y la verdad que no teníamos muchas  ganas de ir a buscar nuevamente tanta cosa que traíamos, me sentía igual que Jesús arrastrando una cruz en las películas más sufridas y sangrientas creadas en la historia de la humanidad con el solo hecho de pensar en ponerme esa mochila en mi espalda nuevamente y claro, la maleta chica de mano que yo traje  con cosas esenciales de supervivencia que un hombre sabiamente escoge, pasó a tener el nombre de babi y la maletotota enorme de unos 138 kg llena de cosas irrelevantes (llámese champú, jabón, pasta de dientes entre otro sin fin de voludeses que trajo babi), pasó a tener irremediablemente el mío!

Salimos de la estación de trenes (recuerden a Jesús con la cruz), a preguntar dónde demonios salía el bus que nos llevaría a la ahora tan nombrada ciudad de Tauranga, y como era el mundial de Rugby habían por todos lados personas con unas poleras que decían “preguntacion de tráfico” (creo que esa es la traducción literal). Nunca en nuestras vidas con babi habíamos tenido tan poca retención de información, creo que debido al cambio de horario que estábamos medio estupidisados. Sin mentir le preguntamos unas 10 veces al mismo tipo donde teníamos que tomar el bus, ya que estábamos aterrados a que se nos pasara, por lo que al final nos llevó caminando de la mano hasta el lugar exacto donde estaba la parada.

Después de 4 horas de viaje por pueblos que a mí se me hacían absolutamente iguales (pero lindos), llegamos a Tauranga, y si no me falla la memoria eran aproximadamente las 9 de la noche del domingo, no había absolutamente ningún ser viviente en las calles, y aquí sí que me sorprendí… cuando estábamos recogiendo las maletas desde el bus, se nos acerca un señor que aparentemente era el papá de unos pendejos que iban viajando con nosotros y nos dice ¡los llevo chicos!, con babi nos brillaron los ojos y antes que terminara la frase estábamos arriba del auto preguntándole cuanto falta para llagar…. a todo esto, fue un milagro, ya que no hay transporte público a esa hora, no había a quien preguntarle cómo llegar al Backpacker, este mismo quedaba al reverendo carajo y con las maletas…. de ahora en más maletas rctm!.

Ya en el hostel (muy lindo por lo demás) sabíamos que íbamos a compartir pieza con alguien más, pero por lo menos solo una y no diez almas hacinadas en dos metros cuadrados. Abrimos la puerta de la pieza que tenía una cama matrimonial, una cama de una plaza al frente y otra en altura al lado… y ahí estaba, una especie de gringo con cara de haber sufrido bulling, lo primero y último que escuchamos de él fue Hi!, dejamos las maletas a un lado sin quitarle la mirada ni un solo instante  y fuimos  a comer a una cadena de restaurantes con una deliciosa comida casera que nos había alimentado y acogido estos últimos días en NZ (creo que el nombre es Mc Donalds) luego llegamos al Backpacker, saltamos a la cama  y dormimos profundamente como nunca jamás en la vida.

Al despertar a la mañana siguiente el gringo se había ido, quizá por el olor a pata que expelía terriblemente desde mis pies, el olor a sudaca o no sé, la cosa que se cambió de pieza pero no de hostel y eso me mejoró la mañana inmediatamente, así que salté de la cama con un mortal extendido, abrí las cortinas para empapar mi cuerpo con rayos solares matutinos…. y a comer!. Esa mañana preparé el desayuno… omelette con queso azul, si mal no recuerdo, y luego salimos a recorrer un poco la ciudad.

Tauranga es una ciudad realmente linda y ordenada como cada centímetro cuadrado de este país, tiene un pequeño centro cívico (que amplio vocablo no!) y muchos cafés y restaurantes por todos lados por lo que saqué mi propia conclusión y le dije a babi “debe ser una ciudad turística” a modo de explicación de una situación totalmente lógica!. Después de recorrerla por algunas horas entre turistear e ir a algunas agencias de trabajo, babi estaba realmente muerta (luego de acarrear el día anterior mi maleta de 2 kilos), así que decidimos volver al backpacker para alimentarnos. Al llegar entramos a la pieza y para nuestra sorpresa, ya habían violado nuestro espacio físico con maletas desconocidas, nos resignamos ya que pensamos que por fin tendríamos un día una pieza para los dos, fuimos a la cocina, y entre todos los presentes que había solo uno al vernos inmediatamente sonrió y nos saludó muy cordialmente, en ese momento aparece la recepcionista y nos presenta, ahí supimos que él era la persona con la que nos tocaba compartir la habitación esa noche….

Su nombre era John, un Australiano de unos 50 años parecido al viejo pascuero de coca-cola pero a dieta, que vino al mundial de rugby por su amado equipo Wallabies. Y bueno, ustedes han visto en la televisión cuando sale un tipo hablando sobre alguna voludes y abajo en la presentación le ponen por ejemplo: “Bayron Jonattan: experto en gorilas de panza azul”, y uno se cuestiona….   ¿cómo demonios se le ocurrió estudiar esa webada?!!…. bueno, John era un sabelotodo sobre koalas y su vida estaba centrada en el estudio y conservación de ellos, así que inmediatamente concentró la atención de babi que le hizo un sinfín de preguntas como: ¿de qué porte pone huevos el koala?, ¿Cuánto cuestan?… El tipo este era tan simpático y carismático, que la verdad esta vez no nos molestó tener que compartir la habitación, lo único malo es que al igual que los neozelandeses, los australianos tienen un acento casi igual de extraño, por lo que por unos momentos tarzan y chita volvieron a las pistas.

Después de preparar el almuerzo (si mal no recuerdo cociné estofado), nos estábamos cansando un poco de andar a pata para todos lados y sabíamos que los autos eran muchisisisimo más baratos que en Chile, que entre unos 1000 a 1700 NZ dollar (calculen) podíamos encontrar uno en razonables condiciones, por lo que decidimos con babi centrar nuestros esfuerzos en hallar uno.

Compramos un pase diario en la estación de buses y nos recorrimos Tauranga y alrededores bajando en cada compraventa de autos usados que se nos topaba en el camino, pero sin éxito….  Algunos o estaban muy caros y otros al mirarlos parecía que caminar tampoco era tan malo. Ya medios cansados nos metimos a un supermercado y encontramos pegado en el mural miles de avisos de gente que pone a la venta sus autos, anotamos los que más nos tincaron y mandamos algunos mensajes, a los minutos nos responde uno que estaba vendiendo un subaru que era más menos lo que estábamos buscando, le dimos las coordenadas y nos juntamos en el backpacker para vernos… lo estábamos esperando en la esquina y el tipo pasó derecho hacia el backpacker (como que ya me cansa escribir esta palabra “backpacker”)… Y al escucharlo pasar como que ya no nos gustó, sonaba un poco extraño el motor. Nos acercamos y se bajó un viejo kiwi medio campestre que hablaba a unas 100 billones de palabras por segundo. Así que nos contó sobre el auto, la historia del mismo, los momentos que habían pasado juntos y lo mucho que lo quería y le costaba dejarlo (todo esto lo imaginamos mientras él hablaba porque no le entendíamos un carajo!), le pedimos que abriera el capot para hacernos los que sabíamos lo que estábamos haciendo, pero la verdad que no nos tincó desde el principio, estaba hecho mierda, así que cordialmente lo invité a sacar su mugre de mi vista y que no volviera nunca jamás nunca.

Sin auto y sin trabajo estábamos medio bajoneados, así que supongo que John Koala lo notó porque se acercó y nos dijo!, chicos hoy la cena la preparo yo les parece?…  obvio que nos pareció bien la idea, aparte con lo rata que soy, todo lo gratis me parece la mejor idea del mundo!!

Ya en la noche debíamos tomar una decisión, Tauranga muy lindo y todo pero debíamos tener un plan de acción para los siguientes días que se venían, y estas eran las opciones…

a)     Quedarnos en el hostel (nueva denominación para backpacker que me tiene pelotudo escribir), y seguir buscando auto para movernos y trabajo.

b)     Cambiarnos a un hostel más barato e ir a uno de un indio chanta y horrible (si el indio también).

c)              Irnos a la mierda.

Como parece que con babi tenemos alma de gitanos elegimos la opción más complicada, LA C!!!. en la tarde hicimos unas averiguaciones por aquí y por allá y teníamos la opción de irnos a vivir a la isla sur en Blenheim a la casa de un chileno donde gastaríamos menos, tendríamos más opciones de trabajo y por fin tener una pieza para los dos solos. Aparte que teníamos unos conocidos por allá que se estaban por ir de NZ y nos podían orientar más en esto de working holiday…

Esa noche compartimos con John Koala, comimos los mariscos que nos preparó, intercambiamos anécdotas, miramos los partidos del mundial de Rugby y……. fuimos felices y despreocupados como nunca desde nuestra llegada…… nos dejó cordialmente invitados a pasar unos días en su casa en Australia, cosa que esperamos podamos hacer realidad dentro de los próximos meses.

Creo que es uno de los personajes que recordare dentro de mi estadía en este país y espero sean muchos, muchos más...

lunes, 3 de octubre de 2011

Estamos bien en el refugio los 2.

Para empezar este blog, les comento que es para recordar mi paso por Nueva Zelanda y junto con esto mantener informados a familia, amigos y demases que quizás de una u otra forma lleguen a leer esto por casualidad o que se yo. Por supuesto no puedo dejar de pedir las disculpas correspondientes por mis horrores ortográficos cometidos acá… sin embargo los que me conocen saben de las brutalidades que soy capaz de cometer al escribir, así que no creo que se sorprendan.

Estamos bien en el refugio los 2!!! Viernes 14 de sept.
Luego de un año de preparativos para el viaje la verdad que las dos semanas que tuve para “descansar” y estar con mi familia,  fueron realmente intensas, creo que soy el ejemplo digno de señalar cuando dicen que los chilenos dejan todo para última hora, después de tantos años en Chile es una costumbre que orgullosamente  manejo a la perfección.
Y bueno llego el día esperado, tomé mi maleta, mochila, mochila de mano, banano, carpa, cocinilla y estufa, (cosas esenciales a la ora de viajar!), me subo a la van con mi familia al  aeropuerto y a la velocidad de la luz llegamos… ya estando en el mismo, parece que esa falsa tranquilidad que aparentaba se transformó en estrés total al punto de desmayarme en la entrada del aeropuerto. Después de despedidas, abrazos llantos, gratas visitas que no me esperaba que estarían en el aeropuerto… corrimos con Bárbara (de ahora en mas babi)  para poder estar en el VIP del aeropuerto un rato y sentirnos un poco importantes antes de sumergirnos en la ratonesca vida de backpackers que luego de unos días acá me di cuenta que no estaba equivocado!!

Luego de cruzar por el Pacífico (creo, si no por favor me corrigen si es una brutalidad lo que dije), 12 horas en el transbordador espacial y tate, llegamos!!!!! A las 3 de la mañana para ser más precisos y acá empezó la lucha interminable por tratar que nos entiendan, imagínense  a  chita y tarzan tratando de comunicarnos con el tipo de migraciones, pero chita era yo, ya que solo atinaba a mover los brazos rascarme la cabeza y emitir sonidos guturales que ni yo entendía. Con babi cada vez que en Chile nos preguntaban…  Eh! y hablan algo de inglés? yo decía entre rizas y mirada de “el weon bakan”,  pero obvio que si, jajajaja  LOCO!, no sabes lo que es este acento de mierda.

Cruzamos migraciones no sin antes el inconveniente que casi me hace llorar de que yo no estaba registrado en el sistema, así que después de media hora de transpirar como cerdo y poniendo cara de tranquilidad a la tipa pasamos para el otro lado. Luego de cuatro horas de espera para tomar el bus para Auckland, creo que en ese corto tiempo encontré una de las palabras que identifica perfectamente a este país “AMABILIDAD” (luego quizás encuentre otras y les comento). Es realmente impresionante como tratan al extranjero en este país y como nos hacen sentir bien con solo sonreírte al pasar o un saludo cordial.

Al llegar al hostel que teníamos reservado para solo dos días empezó el impacto de Babi, imagínensela al llegar a un hostel, compartiendo pieza con diez personas más con un desorden terrible y una baranda a pata, culo etc. Y… es ahí cuando me sentí como en casa, después de compartir cuatro años de mi vida con indios neanderthal en el internado Salesiano creo que hasta se me cayó una lágrima. Ya tenía todo listo, pero  cuando me di cuenta babi todavía estaba en la puerta paralizada.

Migrar again    Lunes 19 sept….
Luego de dos días lindos pero poco productivos en Auckland donde sacamos nuestra IRD y cuenta bancaria,  empezamos con la incertidumbre del “Y AHORA QUE”… y bueno alguien tenía que tomar la decisión así que mire a Babi y le dije…….  Y AHORA QUE?  No broma… simplemente tomamos la decisión más sabia que se nos ocurrió como equipo (si, acá somos un equipo que toma decisiones conjuntas), según los rumores la papa estaba en Tauranga así que se nos ocurrió la grandisísima idea de partir allá. Lo malo de todo esto es que no habíamos reservado ni bus, ni Backpacker ni nada que una persona neurológicamente normal haría antes de cambiarse de ciudad. Así que al llegar al terminal nos dijeron que estaba todo copado hasta el otro día!!!!, comprenderán que no era posible quedarnos en Auckland, ya que estaba el mundial de Rugby y los precios estaban estratosféricamente carosis, nos fuimos a un i-site (lugar consultaciones como diría un amigo) y le pedimos que nos ayudara a reservar un bus para esa misma tarde, acá nos dimos cuenta que en NZ hay solo dos líneas de buses que recorren las dos islas y que el transporte público vale una reverenda callampa. El tipo del i-site nos ayudó a buscar el ticket para el bus que salía a las 5 de la tarde y nos vio un Backpacker en Tauranga bien salado también, pero la verdad que no teníamos mucha opción así que con babi nos miramos a los ojos unos segundos y dijimos “agemoslo”!!!! Como eran recién las 11 am, nos dio tiempo para recorrer lo último de Auckland, ver a unos Maories bailando (muy bueno), pasear por la zona del puerto donde está todo lo referente al mundial de Rugby y sacar un billón de fotos turísticamente obvias y predecibles.